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Inversión pasiva vs. activa, Parte I – El promedio es la clave

En una reciente reunión familiar, mi amigo Juan Carlos estaba comentando que había decidido invertir los ahorros para su retiro en inversiones pasivas, que sólo ganan el promedio del mercado. Su primo Pablo, que estaba escuchando, pudo evitar una sonora carcajada. “¿Estás loco?” – le dijo a su primo – “Vas a despediciar tu dinero mediocremente cuando podrías apostarle al próximo Google o Microsoft”. Antes de que Juan Carlos pudiera responder, Pablo sentenció – “sabías que si hubieras invertido en Microsoft cuando comenzó, ahora serías millonario! Nunca podrás hacerte rico invirtiendo pasivamente”.

Como eres un lector inteligente, probablemente ya te diste cuenta o estás sospechando, que esta historia no es cierta, lo cual es técnicamente correcto. Sin embargo, es posible que una situación parecida ya te haya ocurrido – alguien como Pablo, tal vez un familiar, amigo o simplemente un desconocido en un evento social, hablando de lo bien que le fue invirtiendo en X o Z, y desacreditando cualquier alternativa que genere un retorno “promedio”.

Antes de proseguir, vamos a recapitular sobre la definición de “inversión pasiva”: es cualquier mecanismo bajo el cual esperas obtener retornos similares a los del mercado. Esto es la antítesis de la inversión activa, que es lo que muchas veces escuchamos en los medios y de personas como Pablo: al invertir activamente, se intenta vencer al mercado y obtener retornos superiores. Intuitivamente Pablo pareciera tener razón: ¿por qué invertir para obtener el promedio del mercado cuando puedes obtener más? Sin embargo, en realidad es Juan Carlos quien obtendrá retornos superiores en la mayoría de los casos. Un poco de aritmética sencilla ayudará a visualizar el por qué.

Vamos a suponer que el mercado está compuesto solamente por 3 compañías: X, Y y Z. La tabla de abajo refleja el precio de sus acciones al culminar cada uno de los años anteriores:

2010 2011 2012
X 100 150 95
Y 100 95 160
Z 100 70 75
Promedio del mercado 100 105 110

Si hubieras invertido en Z en el 2010 hubieras tenido una pérdida neta de 30% al cabo de dos años. Por el contrario, si hubieras invertido en X hubieras obtenido un retorno de 50% después del primer año (y quizás lo habrías comentado en tu círculo social, como Pablo), pero al finalizar el siguiente año estarías peor de como empezaste. Si la inversión hubiese sido en Y hubieras tenido un pequeña pérdida después del primer año pero te hubieras recuperado en el segundo.

Bajo esta situación, ¿En que compañía invertirías tu dinero durante el 2013? Piénsalo bien: X, Y o Z?

Seguro ya dedujiste que la respuesta correcta es: ¡en todas!

Si inviertieras en un índice que sigue al mercado hubieras tenido un retorno de 10% al final del segundo año. Si bien este ejemplo también es ficticio (ya van dos, debería mencionar algo real, cierto?), lo siguientes factores son MUY reales y denotan por qué es muy difícil invertir activamente y vencer al mercado:

  • El mercado es un juego de suma cero: para que alguien pueda obtener un retorno superior, alguien debe tener un retorno inferior. Es como en los deportes: para que alguien gane, alguien debe perder. Si todo el mercado crece uniformemente, todos ganan pero nadie le gana relativamente al otro.
  • La competencia es muy fuerte: se estima que el 90% de los mercados globales están en poder de inversores institucionales: piensa en bancos, compañías de inversión y fondos mutuales. Estas compañías emplean tecnologías avanzadas y gente muy talentosa para descifrar las próximas oportunidades que el mercado puede ofrecer. Sólo el 10% son personas como Pablo, que invierten a pequeña escala, por su cuenta y con escasos recursos. ¿Quién crees que lleva las de ganar?
  • Es fácil mirar al pasado, pero difícil hacia el futuro: en el ejemplo anterior quizás escogiste la compañía Y para invertir. Después de todo, fue la única compañía que obtuvo retornos positivos al final de los 2 años. Sin embargo, es fácil verlo en retrospectiva: muchos hubieran vendido después del primer año cuando la acción perdió 5% de su valor. Volviendo al ejemplo de Juan Carlos y Pablo, ciertamente quien invirtió en Microsoft al comenzar se hizo muy rico, pero aún no he conocido a alguien que personalmente se haya beneficiado de esta forma: por cada emprendimiento como ese, hay incontables y decepcionantes fracasos – identificar al ganador en su cuna se traduce en poco más que suerte.

Cuando revisamos “The Elements of Investing” de William Bernstein destacamos una de las principales conclusiones del libro: la mayoría de nosotros estamos mejor servidos al invertir pasivamente en índeces, bien sea a través de fondos indexados (Index Funds) o Exchange Traded Funds  cuyos retornos son el promedio del mercado. Ya son muchos los expertos que están de acuerdo con él, incluyendo Warren Buffett, el inversionista más famoso de todos los tiempos.

Quizás estés cuestionando la validez de estos puntos. Después de todo, los ejemplos utilizados son ficticios. En esta entrada decidí usar estos ejemplos para facilitar el entendimiento del tema, pero en la segunda para de esta serie incluiré datos verídicos y hasta un documental sobre el tema.

Basado en todo lo anterior, ¿Estás de acuerdo con Pablo y su opinión sobre lo que hizo Juan Carlos? ¿Tienes alguna experiencia personal invirtiendo activa o pasivamente, o ambas?

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Revisión de “The Elements of Investing”

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The Elements of Investing” es un pequeño pero muy valioso para empezar a familiarizarse con los principios básicos de inversión personal. Es tan pequeño que podría leerse en una sola sentada y es a la vez muy fácil de leer.

El libro está escrito por Charles Ellis y Burton Malkiel; este último es una leyenda viviente del mundo de las finanzas por su libro “A Random Walk down Walk Street“, donde argumenta con datos que  la gran mayoría de los mercados son eficientes y, por tanto, para la mayoría de nosotros es inútil intentar obtener rendimientos superiores al promedio.

Dividido en 4 secciones, el libro aborda los pasos fáciles y el orden que debemos seguir para invertir efectivamente:

1) Ahorra

Esta es la base sobre la cuál descansa todo lo demás: no tiene sentido invertir en X o Y cuando se tienen deudas, particularmente de tarjetas de créditos con altos intereses debido al efecto nocivo del interés compuesto en la deuda. Se dice que Einstein dijo que “el interés compuesto es la fuerza más poderosa de la galaxia”; no se tú, pero ¿quién soy yo para contradecir a Einstein?

2) Invierte en Indices

El mercado es un juego de suma cero: para que alguien gane, alguien más debe perder. Existe una gran cantidad de evidencia, incluyendo investigaciones académicas, que prueban que es extremadamente difícil “ganar” al mercado y obtener rendimientos superiores a la media. Por ello, los autores recomiendan “Indexar”: es decir, invertir en fondos indexados (Index Funds) o Exchange Traded Funds (ETFs) que invierten en grandes sectores del mercado a bajos costos. Esta visión es compartida por leyendas como Warren Buffett, quien es posiblemente el inversionista más exitoso de todos los tiempos.

Inversión en índices es suficientemente extenso que hay libros enteros dedicados a él, espero poder escribir pronto sobre el tema.

3) Diversifica

El dicho popular de “no coloques todos tus huevos en la misma canasta” sigue siendo tan válido como siempre. Malkiel y Ellis no se refieren sólo a diversificar los bloques de inversión (acciones, bonos, bienes raíces) sino también diversificar en el tiempo: evitar entrar en el  mercado de una sola vez. Más bien lo recomendable es seguir el método llamado “Dollar Cost Averaging” (Costo promedio en dólares), que básicamente implica contribuir cantidades fijas (ej. $100) a intervalos fijos de tiempo (ej. mensualmente) sin cambiar la estrategia de inversión.

4) Evita resbalones

Ser conservador y mantener una visión de largo plazo te evitarán resbalones en el camino a tus metas. Los autores comparan tus inversiones con la educación de tus hijos: en ambos casos tú siempre intentas tomar las decisiones que sean mejor en el largo plazo y no correr riesgos innecesarios. Parte del éxito de Warren Buffett, de hecho, se ha basado no tanto en invertir en compañías que crecen vertiginosamente sino evitar las que pueden caer de la noche a la mañana: muchos lo criticaron cuando no invirtió en la burbuja Punto Com o en activos Sub-Prime, pero al final salió reinvindicado.

5) Hazlo sencillo

Es esencial mantener tus inversiones sencillas, tanto en el tipo de instrumentos como en su cantidad, para así evitar dejar cosas al azar.

Adicionalmente, en el apéndice del libro hay recursos específicos, incluyendo una lista de fondos indexados y ETFs, así como tips dirigidos especialmente a residentes de los Estados Unidos.

Si deseas ir un poco más allá de lo que compartimos en Mi Bolsillo en el Norte pero sin querer entrar en detalles técnicos o complejos, “The Elements of Investing” es ampliamente recomendable. Lamentablemente no parece haber una edición en español, aunque sí están a punto de sacar una edición renovada: si la llegas a leer, o si leiste la primera edición, ¡dinos qué tal te pareció!

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Life-Cycle Investing – ¿Qué es y cómo debe usarse?

Quizás habrás escuchado alguna vez de algun pariente mayor o anciano historias sobre grandes riesgos y decisiones que tomaron cuando eran mucho más jóvenes, y como algunas de esas decisiones resultaron en grandes éxitos o fracasos (por alguna razón que desconozco la gente tiende a no recordar o comentar los sucesos promedio de sus vidas). Lo cierto es que el conocimiento anecdótico de nuestros mayores sobre la toma de riesgos a temprana edad tienen un fundamento científico, al menos en lo que se refiere a inversiones.

Dentro de las varias filosofías de inversión para el retiro que hay para pequeños inversionistas como nosotros, hay una que ha ganado mucha popularidad en tiempos modernos: Life-Cycle Investing (vagamente traducido como “inversión en ciclo de vida”). Esta propone que, mientras somos más jóvenes, debemos tomar mayores riesgos en nuestras inversiones, ya que hay una relación directa entre riesgo y retorno (según el dicho popular de América Latina, “el que no arriesga no gana”).

El fundamento para tomar mayor riesgo a temprana edad es que si se dan pérdidas grandes en las inversiones para el retiro, aun tendremos tiempo para recuperarlas. Por el contrario, si estamos en el pico de nuestra vida laboral o cerca del retiro conviene reducir el riesgo a grandes pérdidas para las cuales no haya tiempo de recuperarse.

Life-Cycle Investing no es más que una forma diferente de diversificar los riesgos, o evitar poner todos los huevos en la misma canasta. No solamente repartimos nuestro dinero en varias canastas, sino que la cantidad que ponemos en cada una viene dado por nuestra edad y la tolerancia al riesgo que tengamos en ese momento de nuestras vidad.

Etapas de Life-Cycle Investing

Para hacer este principio más concreto, algunos proponen dividir nuestra vida en varias etapas:

1) Acumulación: la gente jóven (entre 20 y 45 años, aproximadamente) con largo tiempo hasta su retiro pueden arriesgarse a invertir la mayor parte de su capital en Equities (acciones), las cuales generan mayor retorno en el largo plazo.

2) Consolidación: a medida que pasan los años (entre 45 y 65 años) y se reduce el tiempo que falta para el retiro, es necesario reducir el riesgo incorporando Fixed Income securities (inversiones de renta fija), como bonos y otros similares.

3) Gasto: una vez en retiro, se empieza a consumir el producto de las inversiones.

¿Cuanto debo poner en donde?

Quizás te preguntes, ¿Qué significa esto en términos prácticos, cuánto debo tener en acciones vs. bonos? No hay una respuesta única, ya que hay factores individuales que juegan un papel importante (tolerancia al riesgo, planes de corto plazo, etc.) Sin embargo, hay una regla común que dice que, en muchos casos, es sano invertir nuestra edad como porcentaje de inversiones de retorno fijo, como bonos. Es decir, si tenemos 40 años de edad, es conservador invertir 40% en bonos y el otro 60% en acciones, como lo muestra el siguiente gráfico:

Life-Cycle Investing se ha vuelto tan aceptado que ya incluso existen Exchange Traded Funds (ETFs) que están diseñados para cambiar automáticamente esta distribución por nosotros basados en nuestra edad.

Excepciones y consideraciones

Como todo en este mundo de las finanzas personales, siempre hay excepciones y consideraciones especiales para cada regla. Algunas que aplican para Life-Cycle Investing son:

  • Planes de corto plazo pueden requerir una distribución diferente de las inversiones. Por ejemplo, si se está ahorrando para el downpayment (inicial) de una propiedad que quiere comprarse en menos de 5 años, se debe maximizar la seguridad a expensas del retorno, ya que 5 años es un tiempo corto en términos de ciclos del mercado.
  • Se deben haber cancelado deudas con alto interés antes de invertir para retiro. Esto incluye tarjetas de crédito, préstamos estudiantiles y de vehículo, etc.
  • La psicología juega un factor determinante en la tolerancia al riesgo. Se debe ser capaz de observar nuestras inversiones ir y venir con el mercado y mantener el rumbo pase lo que pase. Una persona jóven pero con poca tolerancia al riesgo puede decidir invertir la mayor parte en Fixed Income/Renta Fija si es con lo que se siente cómoda.
  • Es importante tener un fondo de emergencia para resolver eventualidades sin tocar las inversiones para el retiro.
  

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Exchange Traded Funds – Parte I – ¿Qué son?

En una entrada anterior discutimos sobre los fondos mutuales, como funcionan y algunas de sus ventajas y sus desventajas. Esta entrada está dedicada a un tipo especial de fondo mutual cuya popularidad ha crecido importantemente en los últimos años: los Exchange Traded Funds, o ETFs (vagamente traducido como: fondos transados en la bolsa).

¿Qué es un Exchange Traded Fund?

Un ETF es un fondo mutual que se caracteriza por tres cosas:

  • Se negocian en una bolsa de valores, en tiempo real
  • Siguen un índice de mercado
  • Generan gastos administrativos inferiores a un fondo mutual convencional
Los primeros ETFs aparecieron en Estados Unidos en los 90s. Al comienzo no eran muy populares, pero en la decada pasada y lo que va de los 2010s han proliferado muchos, en gran parte gracias a las características mencionadas arriba y que se explican a continuación.

Los ETFs son negociados en la bolsa

Si leyeron la entrada de Mi Bolsillo en el Norte sobre fondos mutuales, recordarán que estos no se negocian directamente en la bolsa, sólo los activos contenidos dentro de dichos fondos se negocian de esta forma, y una vez al día, al terminar la jornada bursátil, se ajusta el NAV (Net Asset Value, valor neto de activos) del fondo y por consiguiente el valor de cada unidad o acción del fondo.

A diferencia de los fondos mutuales convencionales, los ETFs se negocian directamente en la bolsa, y su valor cambia constantemente al ritmo del mercado. Esto también implica que no es necesario lidiar con una compañía de fondos mutuales específica para comprar los ETFs, sino que estos se pueden adquirir directamente si se tiene una cuenta de inversión en un discount brokerage.

Los ETFs siguen un índice de mercado

Otra característica de los fondos mutuales convencionales es que son manejados por un gerente del fondo (fund manager) cuyo objetivo es generar el máximo retorno posible para los accionista del fondo valiéndose de las herramientas que estén a su alcance, siempre que se rijan por los términos contenidos en el prospecto.

Por el contrario, la vasta mayoría de los ETFs están diseñados para seguir o replicar el comportamiento de un determinado índice del mercado, como el Dow Jones o el Standard & Poors 500 (S&P 500). Esto se logra comprando los activos que dicho índice sigue, bien sea todos o una muestra. El índice que sigue cada ETF es su referente (Benchmark).

Los ETFs generan menos gastos

En un fondo mutual convencional, todo el esfuerzo, tiempo y talento que requiere generar retornos superiores al mercado tiene un costo que se ve reflejado en lo que se llama radio de gastos (Expense Ratio (ER) en Estados Unidos, Management Expense Ratio (MER) en Canadá). Estos gastos se sustraen del retorno del fondo y generalmente son superiores al 1% o 1.5%. Cuando se espera tener retornos anuales de 5%, un ER/MER tan grande hace mella en las ganancias de quien invierte.

Por otro lado, los ETFs generan muy pocos gastos de este tipo, dado que solo están diseñados para replicar un índice, los cuales cambian su metodología o definición con poca frecuencia. Así, lo único que tiene que hacer el manager de un ETF es comprar los activos que refleja el índice (por supuesto que hay consideraciones adicionales, pero es mucho más sencillo que en un fondo mutual convencional).

Otra razón por la que los ETFs son más eficientes es que, al no buscar un retorno superior al benchmark, los ETFs generan pocos impuestos sobre Capital Gains. En un fondo convencional, el manager compra y vende activos con mucha frecuencia, y el inversionista es quien debe pagar los impuestos generados por dichas transacciones.

En la segunda parte de esta serie discutiremos algunas otras características de los ETFs, así como también el rol que pueden jugar en el portafolio de inversión de nuestros RRSPs, TFSAs, RESPs u otros.

¿Qué tal te parecen los ETFs? ¿Te parecen fáciles o difíciles de entender?

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