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La magia de los bancos virtuales

Si en los años ’90 te hubieran propuesto tener tus depósitos en un banco que no tiene sucursales, ¿Qué hubieras dicho? ¿Qué dirías ahora en 2014?

Estoy seguro que la respuesta a la primera pregunta es no. Pero dependiendo a quien le preguntes, la respuesta a la última puede ir desde “lo hago desde hace años”, “no me da confianza” o “¿cómo lo hago?”. Así que mejor hablemos bien del tema.

¿Qué son los bancos virtuales, o bancos de internet?

Si bien es muy probable que tu banco tradicional ofrezca una plataforma en línea para manejar tus cuentas, los bancos virtuales ofrecen un modelo de banca completamente diferente. En lugar de tener una red nacional o regional de sucursales que puedes visitar, los bancos virtuales tienen muy pocas, o en algunos casos ninguna, oficinas abiertas al público, y sus usuarios dependen casi enteramente del internet para realizar sus operaciones.

¿Estos bancos ofrecen menos servicios que los bancos tradicionales?

Si bien algunos bancos virtuales pequeños pueden estar limitado a servicios básicos, la mayoría ofrecen la misma variedad de servicios que los bancos tradicionales: diferentes tipos de cuenta, chequeras, transferencias en línea, certificados de depósito (CDs/GICs) y hasta préstamos e hipotecas. Una limitación es la presencia de cajeros electrónicos, o ATMs: sin embargo, el siguiente punto te dirá por qué esto no es un gran problema.

¿Si los servicios son los mismos, cuál es la ventaja de usar un banco de internet?

La gran ventaja de este modelo de banca es la reducción de los costos. Al no tener presencia física y los empleados que allí laboran, los ahorros en gastos de operación se pasan al consumidor. La revista Money hizo el trabajo de comparar bancos virtuales y tradicionales en Estados Unidos, esto fue lo que encontró:

  • Tasa de interés media: Virtual 0.30%, Tradicional 0.05%
  • Porcentaje de las cuentas que son mantenimiento gratis (no fee): Virtual 85%, Tradicional 13%
  • Porcentaje de los bancos que no cargan tarifas por usar ATMs fuera de su red: Virtual 77%, Tradicional 23%

¿Qué preguntas debes hacerte si deseas hacer negocio con un banco virtual?

Antes de que salgas a abrir una cuenta inmediatamente, haz un poco de investigación sobre las opciones disponibles y los beneficios que cada una aporta:

  • ¿Tiene oficinas en físico, o es enteramente virtual?
  • ¿Qué tipo de cuentas ofrecen?
  • ¿Ofrecen plataforma móvil, para accesar en el teléfono celular?
  • ¿De qué manera puedo contactar al banco? ¿Cómo es la calidad del servicio al cliente?
  • ¿Qué mecanismos de seguridad existen para proteger mi información?

¿Cuáles son los mejores bancos de internet en Estados Unidos?

¿Cuáles son los mejores bancos de internet en Canadá?

Desafortunadamente no conseguí alguna comparación de opciones que se vea remotamente imparcial, así que aquí va mi opinión personal:

Disclaimer/Aclaración: Como siempre, a pesar de hacer un esfuerzo razonable para reflejar información real, no puedo hacerme responsable si lo que aquí se refleja resultase incorrecto. Yo personalmente uso CDF y ING. Si decidieras abrir una cuenta de ING, puedes usar el código 39051724S1 para obtener un bono de $25 (yo también recibiría $25).

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Solicitar una tarjeta de crédito – Lo bueno, lo malo y lo feo

Seguramente ya habrán escuchado que no es bueno tener muchas tarjetas de crédito: las deudas se pueden acumular rápidamente debido a las altas tasas de interés, el puntaje de crédito tiende a bajar, etc, etc. Sin embargo, recientemente me vi en la “necesidad” de solicitar una nueva tarjeta de crédito.

Para serles sincero, esta “necesidad” no es de vida o muerte. Actualmente tengo una tarjeta de crédito de tipo “no-fee”, que no tiene una cuota de mantenimiento anual y devuelve una pequeña cantidad del dinero gastado (cash-back). Sin embargo, el límite de crédito es muy bajo y no ofrece otros beneficios.

En particular, yo estoy interesado en una tarjeta que ofrezca un beneficio particular: seguro de renta de vehículo (car rental insurance). ¿Por qué? Pues yo no tengo un vehículo, pero rento con cierta frecuencia para necesidades puntuales (transportar objetos grandes o pesados, salir de la ciudad, etc.) y cada vez que rento pago entre $15 y $20 en seguro de vehículo por día, más impuestos. A veces resulta tan costoso como la misma renta. Al tener una tarjeta que cubra el seguro de renta, siempre que pague el servicio con la tarjeta, no debo comprar la cobertura que ofrece la compañía de renta.

Al tener esta necesidad, en vez de solo visitar algun banco y pedir lo que pudieran ofrecerme, empecé a averiguar utilizando algunos recursos disponibles por internet (más sobre esto hacia el final de esta entrada). Lo que conseguí fue lo siguiente:

  • Casi todos los bancos e instituciones financieras ofrecen alguna tarjeta que cubran seguro de renta de vehículo.
  • Sin embargo, son pocas las alternativas que, al mismo tiempo, provean una tarjeta así “no-fee”. En la mayoría de los casos hay que pagar cuotas anuales de entre $50 y $120.
  • Al final, terminé consiguiendo 3 tarjetas que tuvieran el beneficio que deseo y que fueran “no-fee”.
  • Con esta información, me acerqué personalmente a estos bancos (uno de ellos es con quien manejo una cuenta corriente). Encontré que, a pesar que la historia de crédito es universal, ellos también valoran la historia que tengas con la institución: en uno de los casos, tienen una especie de puntaje interno (según me dijo el asesor).

Considerando toda esta información, la alternativa ideal era tomar la tarjeta que ofrecía mi banco actual. Ustedes seguro esperarán que, al conocer todo esto, el proceso debería ser relativamente sencillo. Sin embargo, los asesores bancarios muchas veces actúan más como vendedores que como consejeros; me encontré que, a pesar de saber exactamente lo que quería, el asesor estaba tratando de venderme lo siguiente:

  • Otra tarjeta que ofrece el beneficio que busco y que además cubre otras cosas, pero viene con una cuota anual de $99 (y esto es una tarifa especial! En la página del banco dicen que pueden aumentar la tarifa en años futuros. El discurso sobre los otros beneficios fue particularmente largo y tedioso. También el asesor se equivocó “sin intención” y creó la aplicación para la tarjeta de $99 en lugar de la gratuita: me di cuenta cuando estaba a punto de firmar la solicitud y tuvimos que empezar de nuevo con la aplicación.
  • Seguro para el balance de la tarjeta, que paga lo que debo si pierdo el trabajo, muero u otras circunstancias. Sin embargo, este seguro se paga como un porcentaje del balance aunque el mismo se pague completamente cada mes. Hay otros seguros menos exóticos que pueden utilizarse para eventualidades de este tipo.
  • Un límite de crédito muy superior al que necesito. Si bien esto no me cuesta dinero directamente, sería muy inconveniente que la tarjeta fuera cargada por error o intencionalmente por una cantidad alta. Además, el banco espera que, al tener un balance alto, se haga más difícil pagar el saldo completo y que por ello deba pagar intereses.

Al final terminé solicitando la tarjeta exactamente como la deseaba, pero tuve que esquivar muchos obstáculos. Los aprendizajes que obtuve fueron:

  • Es extremadamente importante averiguar cuales son las opciones que nos proveen los mejores beneficios a nosotros, no a los bancos, para así tomar la mejor decisión. En mi caso, me tomé 2 meses para averiguar las mejores opciones.
  • Aún más importante es leer los papeles y las letras pequeñas (fine-print). Una vez que se firman los papeles, es mucho más difícil, o a veces imposible, levantar quejas y reclamos.
  • A pesar de los discursos de venta agresivos, debemos mantener nuestra posición original, a menos que nos ofrezcan algo que de verdad esté en nuestro beneficio. La única manera de saber esto es teniendo la información de antemano. Si no se tiene este contexto, nunca está de más decirles “I’ll call you back” (te llamo luego).

Finalmente, como mencioné más arriba, algunos recursos que pueden ayudar a seleccionar la mejor tarjeta de crédito para nuestras necesidades son:

¿Qué experiencias has tenido al solicitar tarjetas de crédito? ¿Tienes una tarjeta que te provea beneficios que deseas?

¿Has solicitado algún producto financiero para luego darte cuenta que no te dijeron “toda la verdad”?

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