Archivo de la categoría: Frugalidad

Aprovechándose de las economías de escala

La frugalidad no es para todos, pero eso quizás es una buena noticia para quienes la prefieren.

Por ejemplo, en el pasado citamos que, en promedio, los norteamericanos gastan alrededor de $2,000 al año comiendo fuera de la casa. Si algunos de nosotros toma la decisión de llevar la comida al trabajo, los beneficios serían personales y nadie más se vería afectado. Sin embargo, si la mayoría decidiera adoptar este hábito, estas serían algunas de las implicaciones:

  • La facturación de la industria de servicios de comida (restaurantes y comida rápida) bajaría de manera importante.
  • Empezarían a haber despidos masivos en esta industria, de la cuál dependen grupos económicos vulnerables (jóvenes, familias que dependen de salario mínimo).
  • Algunos de los empleos se trasladarían al comercio minorista, ya que la gente debe comprar la comida que ya no consumer en restaurantes. Sin embargo, lo más probable es que no se reemplacen todos los empleos perdidos en la industria de comida.
  • Subirían los índices de desempleo, ya que esta industria da empleo a muchas personas.
  • Al disminuir las ventas en restaurantes e industrias asociadas, como fabricantes de comida, el valor de estas compañías empezaría a disminuir. En las compañías públicas, que cotizan en la bolsa, el valor de las acciones se vendría abajo.
  • Estos comercios e industrias intentarían recuperar parcialmente las ventas perdidas elevando los precios de sus bienes y servicios, cobrando cantidades mayores entre una menor cantidad de clientes.
  • Aunque tú comieras pocas veces fuera de casa, las pocas veces que salieras a comer verías que el costo aumentó de manera importante, y en el futuro saldrás con mucho menos frecuencia. Lo mismo le sucedería a todos.

Este es sólo un pequeño ejemplo pero, como te diste cuenta, pequeños cambios a nivel individual, cuando se multiplican, terminan afectando a la economía completa. No es muy diferente de las causas que ocasionaron la recesión de hace unos años atrás.

En cierta formas, quienes son frugales se benefician de quienes no lo son, gracias a las economías de escala. Después de todo, la frugalidad no es para todos, y quizás no sea tan malo que sea así.

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Cómo prevenir el “Efecto Latte”

En una entrada anterior mencionamos brevemente el “Efecto Latte” (o Latte Factor): un pequeño gasto que se repite con mucha frecuencia puede resultar en una carga importante para el presupuesto familiar.

No estoy seguro cuando fue acuñado el término, pero recuerdo que se hizo popular a medida que Starbucks se expandía y muchos empezaron a gastar más en café que lo que solían hacer. Asumiendo que cada café cuesta $5 y se consumen 2 tazas en cada día laboral (alrededor de 240 días al año, descontando feriados y vacaciones), la factura total al año es de $2,400!!!

Hay varias razones por la que fallamos en darnos cuenta de estos huecos negros en nuestras finanzas:

  • Tendemos a subestimar los pequeños gastos
  • No llevamos un presupuesto que nos permita detectar donde gastamos más dinero

¿Qué podemos hacer?

Lo primero es darnos cuenta de todas, absolutamente todas las áreas donde gastamos nuestro dinero. Hay dos formas de hacer esto:

  • Llevando un presupuesto familiar, detallando cada gasto (al menos por un período de algunos meses)
  • Detenernos a pensar sobre cada gasto que hacemos en el momento que lo hacemos.

La segunda alternativa consiste en lo siguiente: cada vez que el dinero salga de tu bolsillo, piensa no sólo de la cantidad que gastas, sino también de la FRECUENCIA con la que ese gasto ocurre. Vamos a suponer que estos fueron tus gastos el fin de semana pasado cuando saliste con tu familia:

  • $200 en ropa
  • $100 en restaurantes
  • $10 en estacionamiento

Si solo ves los números absolutos, pensarías que, en general, gastas mucho más en ropa que en comida o estacionamiento. Sin embargo, al tomar en cuenta la frecuencia, la perspectiva cambia completamente:

  • $200 en ropa X 6 veces/año (cada 2 meses) = $1,200
  • $100 en restaurantes X 26 veces/año (cada 2 semanas) = $2,600
  • $10 en estacionamiento X 300 veces/año (6 días por semana) = $3,000

Al final terminas gastando más dinero en estacionamiento que en ropa o comida. Sin embargo, podrías decir que el estacionamiento es algo que necesitas y no algo que quieres (el ejemplo asume que pagas estacionamiento cada día laboral) – en ese caso, el estacionamiento es algo que necesitas, no algo que quieres. Cuando te fijas en los siguientes renglones, ropa y comida, te fijas que hay una oportunidad de disminuir los gastos de comer en restaurantes. Al disminuir la frecuencia a la mitad, estarías ahorrando $1,300 al año.

¿Hay alguna otra forma de evitar el “efecto Latte”?

Hacer la multiplicación para obtener los gastos anuales puede ser difícil o incómodo. Una manera alternativa de evaluar estos gastos es la siguiente:

  • Toma nota de del ingreso familiar por hora. Si no lo tienes, toma el ingreso familiar anual y divídelo entre las horas laborales anuales (puedes asumir 2,000/año/trabajador de tiempo completo para simplificar). Por ejemplo, sí solo una persona trabaja en la familia y esa persona gana $50,000 al año trabajando tiempo completo, entonces el ingreso por hora es de $25.
  • Compara ese ingreso por hora con el gasto que piensas hacer y las veces que piensas hacerlo en la semana o el mes. Vamos a tomar los ejemplos del ejercicio anterior:
    • $200 en ropa = 8 horas de trabajo (200/25 = 8). Es decir, invertiste 1 día laboral en ropa.
    • $100 en restaurantes = 4 horas de trabajo por cada comida.

¿Habías pensado que los gastos de $10 podían impactarte más que los de $200? ¿Qué otros métodos se te ocurren para medir nuestro “efecto Latte”?

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Eres más rico de lo que piensas – You’re richer than you think

Eres más rico de lo que piensas. Ven y te explico por qué.

Muchas veces queremos compararnos con nuestros vecinos, amigos y familiares, en lo que se llama “Keeping up with the Joneses“, traducido vagamente como “Manteniéndose al tanto de la familia Jones”. No es otra cosa que la competencia desmedida por mostrarle a nuestro círculo de amigos, familiares y vecinos que podemos darnos una buena vida a través de cosas materiales, y ellos a su vez de enseñarnos todo lo que tienen. Desde el juguete de moda para los niños, pasando por la asadora o parrillera para los barbecues en el verano, y hasta lo espaciosa y comfortable que es nuestra nueva, maravillosa e indefectuosa casa.

Vamos a estar claros: probablemente ninguno de los lectores son personas que viven enteramente alrededor de los temas espirituales. Todos necesitamos bienes materiales para satisfacer nuestras necesidades. Sin embargo, una cosa es poner comida sobre la mesa y otra es cenar todos los días en los restaurantes más costosos de la ciudad, con su correspondiente “fulano has checked in at XXX” en FourSquare. Muchos caemos en estos comportamientos de vez en cuando.

Quizás la manera más sencilla de darnos cuenta de cuando caemos en estos comportamientos es volviendo a la premisa del comienzo: Perspectiva. Siempre que nos comparamos con quienes están mejor, a quienes típicamente ves en los medios como los “ricos y famosos”. Sin embargo, esta es una perspectiva muy viciada y desbalanceada

Te invito a visitar GlobalRichList.com, un sitio que me dio muchos que pensar. al ingresar tus datos sobre patrimonio o ingresos familiares, la página te dice que tan rico o pobres eres con respecto al resto del mundo. Si piensas que no puedes vivir con un sueldo de $50,000, este sitio te dirá que con ese salario 0.28% más rico del mundo. En realidad, ya no eres parte del 99% más oprimido, sino del otro 1%. Si vives en Norteamérica, tienes la suerte de vivir en países democráticos, seguros, estables y con amplias posibilidades de salir adelante y progresar, a diferencia de algunos de nuestros países de origen.

Sin duda, eres más rico de lo que piensas.

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Una forma diferente (y sorpresiva) de ver la deuda

“Piensa que pedir prestado es como negociar un recorte de salario con tu yo del futuro”

Ese es el mensaje clave que dejó Preet Banerjee, un experto en finanzas personales, en una charla reciente para TEDx. TED es un circuito global de conferencias enfocada en “ideas que vale la pena diseminar” (ideas worth spreading).

Así como los corazones humanos laten en promedio 2.5 billones de veces durante la vida, nosotros también generamos cierta cantidad de ingreso durante nuestra existencia. Al adquirir una deuda hoy, no estamos haciendo más que cambiar dos cosas: 1) el momento en el tiempo en el que pagamos, y 2) en la mayoría de los casos, adquiriendo el compromiso de pagar un extra (interés) por el privilegio de expresado en el punto 1). Muy sencillo.

Lo que me parece poderoso de la comparación de Preet es que trae el futuro al presente, y no sólo como una figura abstracta sino una muy concreta: nosotros mismos. Muchas veces es difícil hacerle ver a la gente el peligro de la deuda, debido a que el futuro luce siempre distante, abstracto y siempre hay lugar para el sobre-optimismo. Sin embargo, al imaginarte sentado en tu hogar, discutiendo con una persona mayor y diciéndole que va a tener que trabajar 7 años más para pagar la deuda que tú estás adquiriendo hoy, a muchos se nos erizan los vellos. Imagina ahora que la persona mayor eres tú mismo…

Piensa en el siguiente ejemplo que expone Preet. Un día decidimos que vamos a tener un vehículo X cuyo costo es $35,000. Para adquirirlo, el razonamiento convencional dice que tienes dos opciones:

  1. Pagar de contado los $35,000
  2. Pedir un préstamo y pagar los #35,000 más intereses con el tiempo

Es una decisión difícil: una gran cantidad de dinero hoy (que posiblemente no tenga), o pagar una gran cantidad de dinero en intereses. Sin embargo, siempre hay una tercera opción: ¡preguntarse si de verdad necesito un carro de $35,000 en el primer lugar! Reflexionar y diferenciar lo que necesitamos (un medio de transporte) vs. lo que queremos (asientos de cuero, suficiente espacio para un equipo de fútbol, etc.) – tal como me sucedió en Ikea hace un tiempo. Muchas veces hacerse esta pregunta en frío es suficiente para evitar las conversaciones con nuestro yo del futuro.

El video al que hago mención solo toma 15 minutos, los invito a verlo y que intercambiemos ideas sobre el mismo. ¿Estás de acuerdo con el mensaje? ¿No lo estás? ¿De qué otra forma impactante podemos mostrar el impacto de la deuda en nuestra vida futura?

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¿Incluiste tus Finanzas Personales en tus Propósitos de Año Nuevo?

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¡Feliz Año Nuevo!

Seguramente ustedes, como yo, están animados con el comienzo del año nuevo. Habiendo dejado un agitado 2012 detrás, muchos estamos entusiasmados con las posibilidades que el 2013 nos trae, lo cuál incluye una multitud de propósitos de año nuevo.

Hay muchos que discuten sobre los realista que tener propósitos de año nuevo. Estudios de neurociencia han probado que muchos de nuestros comportamientos no deseados, como comer esa deliciosa golosina, está ligado a la poca capacidad de raciocinio que queda en el cerebro después de tareas difíciles relacionadas al estudio o trabajo. Por ello, muchos expertos recomiendan limitar los propósitos de año nuevo pero ponerles metas específicas, para evitar una sobrecarga que resulte en que… bueno, que no cumplas ninguno de tus propósitos.

OK, ahora sí volviendo a las finanzas personales, es bastante frecuente encontrar propósitos ligados a ellas. En este enlaceeste otro y este último dan cuenta de propósitos como:

  • Eliminar deudas
  • Ahorrar más

Aunque estos propósitos están obviamente relacionados con finanzas personales, sólo basta caer en cuenta que muchas de las otras resoluciones también ayudan, indirectamente, con tus propósitos financieros personales, como:

  • Bajar de peso – el sobrepeso muchas veces está relacionado a comida y bebida basura que compramos frecuentemente
  • Dejar el tabaco, alcohol o café – los vicios son costosos; dejarlos es difícil, pero ayuda mucho con las finanzas
  • Aprender algo nuevo – está comprobado que invertir en nuestra formación ayuda a mejorar nuestros ingresos, bien sea a través de educación formal o continua
  • Viajar – hazte el propósito de no incurrir en deudas para costear tu viaje

Si aún no hiciste tus propósitos y te gustaría incluir al menos uno relacionado a tus finanzas, puedes elegir una de estas ideas (o la que prefieras):

  • Págarte a tí primero (Pay yourself first) – Ahorra (al menos) 10% de tus ingresos en alguna cuenta antes de empezar a gastar
  • Si no tienes una, abre una cuenta para el retiro, como un IRA/Roth IRA/401K o RRSP/TFSA
  • Ahorra para la educación de tus hijos, idealmente a través de un Plan 529 o RESP – Decide cuál cantidad puedes contribuir y cumple tu promesa
  • Elimina la deuda de tus tarjetas de crédito. Si la deuda es muy alta, puedes comprometerte al menos a eliminar la deuda tiene más intereses, para evitar el abismo de la deuda con interés compuesto
  • Evita compras impulsivas – empieza a evaluar progresivamente (ya que toma un tiempo) lo que “quieres” vs. lo que “necesitas” – comprométete a no comprar algo cuando lo ves la primera vez, por muy pequeño que sea el gasto

Si para cuando leas esto quizás ya hiciste tus propósitos de año nuevo y no incluíste abiertamente algo para tus finanzas, está bien: sólo tómate unos segundos para identificar en tus propósitos cuales ayudan indirectamente a tu bolsillo. Por ejemplo, dejar de gastar $5 en café cada día laboral te ahorra $1000 al año. Incluso si tu propósito es viajar, busca maneras de ahorrar en el mismo; en la planeación está la clave. Si identificas mejoras en tus finanzas a través de tus propósitos, eso te puede dar aún más ánimo para cumplirlos.

A diferencia del estudio neurológico que mencioné antes, yo no quiero que sucumbas a tus deseos instintivos de no cumplir tus propósitos después de leer todo esto. Por ello sólo te dejo una pregunta esta vez: ¿Cuál es tu propósito más importante para este año?

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