Cómo prevenir el “Efecto Latte”

En una entrada anterior mencionamos brevemente el “Efecto Latte” (o Latte Factor): un pequeño gasto que se repite con mucha frecuencia puede resultar en una carga importante para el presupuesto familiar.

No estoy seguro cuando fue acuñado el término, pero recuerdo que se hizo popular a medida que Starbucks se expandía y muchos empezaron a gastar más en café que lo que solían hacer. Asumiendo que cada café cuesta $5 y se consumen 2 tazas en cada día laboral (alrededor de 240 días al año, descontando feriados y vacaciones), la factura total al año es de $2,400!!!

Hay varias razones por la que fallamos en darnos cuenta de estos huecos negros en nuestras finanzas:

  • Tendemos a subestimar los pequeños gastos
  • No llevamos un presupuesto que nos permita detectar donde gastamos más dinero

¿Qué podemos hacer?

Lo primero es darnos cuenta de todas, absolutamente todas las áreas donde gastamos nuestro dinero. Hay dos formas de hacer esto:

  • Llevando un presupuesto familiar, detallando cada gasto (al menos por un período de algunos meses)
  • Detenernos a pensar sobre cada gasto que hacemos en el momento que lo hacemos.

La segunda alternativa consiste en lo siguiente: cada vez que el dinero salga de tu bolsillo, piensa no sólo de la cantidad que gastas, sino también de la FRECUENCIA con la que ese gasto ocurre. Vamos a suponer que estos fueron tus gastos el fin de semana pasado cuando saliste con tu familia:

  • $200 en ropa
  • $100 en restaurantes
  • $10 en estacionamiento

Si solo ves los números absolutos, pensarías que, en general, gastas mucho más en ropa que en comida o estacionamiento. Sin embargo, al tomar en cuenta la frecuencia, la perspectiva cambia completamente:

  • $200 en ropa X 6 veces/año (cada 2 meses) = $1,200
  • $100 en restaurantes X 26 veces/año (cada 2 semanas) = $2,600
  • $10 en estacionamiento X 300 veces/año (6 días por semana) = $3,000

Al final terminas gastando más dinero en estacionamiento que en ropa o comida. Sin embargo, podrías decir que el estacionamiento es algo que necesitas y no algo que quieres (el ejemplo asume que pagas estacionamiento cada día laboral) – en ese caso, el estacionamiento es algo que necesitas, no algo que quieres. Cuando te fijas en los siguientes renglones, ropa y comida, te fijas que hay una oportunidad de disminuir los gastos de comer en restaurantes. Al disminuir la frecuencia a la mitad, estarías ahorrando $1,300 al año.

¿Hay alguna otra forma de evitar el “efecto Latte”?

Hacer la multiplicación para obtener los gastos anuales puede ser difícil o incómodo. Una manera alternativa de evaluar estos gastos es la siguiente:

  • Toma nota de del ingreso familiar por hora. Si no lo tienes, toma el ingreso familiar anual y divídelo entre las horas laborales anuales (puedes asumir 2,000/año/trabajador de tiempo completo para simplificar). Por ejemplo, sí solo una persona trabaja en la familia y esa persona gana $50,000 al año trabajando tiempo completo, entonces el ingreso por hora es de $25.
  • Compara ese ingreso por hora con el gasto que piensas hacer y las veces que piensas hacerlo en la semana o el mes. Vamos a tomar los ejemplos del ejercicio anterior:
    • $200 en ropa = 8 horas de trabajo (200/25 = 8). Es decir, invertiste 1 día laboral en ropa.
    • $100 en restaurantes = 4 horas de trabajo por cada comida.

¿Habías pensado que los gastos de $10 podían impactarte más que los de $200? ¿Qué otros métodos se te ocurren para medir nuestro “efecto Latte”?

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