Una forma diferente (y sorpresiva) de ver la deuda

“Piensa que pedir prestado es como negociar un recorte de salario con tu yo del futuro”

Ese es el mensaje clave que dejó Preet Banerjee, un experto en finanzas personales, en una charla reciente para TEDx. TED es un circuito global de conferencias enfocada en “ideas que vale la pena diseminar” (ideas worth spreading).

Así como los corazones humanos laten en promedio 2.5 billones de veces durante la vida, nosotros también generamos cierta cantidad de ingreso durante nuestra existencia. Al adquirir una deuda hoy, no estamos haciendo más que cambiar dos cosas: 1) el momento en el tiempo en el que pagamos, y 2) en la mayoría de los casos, adquiriendo el compromiso de pagar un extra (interés) por el privilegio de expresado en el punto 1). Muy sencillo.

Lo que me parece poderoso de la comparación de Preet es que trae el futuro al presente, y no sólo como una figura abstracta sino una muy concreta: nosotros mismos. Muchas veces es difícil hacerle ver a la gente el peligro de la deuda, debido a que el futuro luce siempre distante, abstracto y siempre hay lugar para el sobre-optimismo. Sin embargo, al imaginarte sentado en tu hogar, discutiendo con una persona mayor y diciéndole que va a tener que trabajar 7 años más para pagar la deuda que tú estás adquiriendo hoy, a muchos se nos erizan los vellos. Imagina ahora que la persona mayor eres tú mismo…

Piensa en el siguiente ejemplo que expone Preet. Un día decidimos que vamos a tener un vehículo X cuyo costo es $35,000. Para adquirirlo, el razonamiento convencional dice que tienes dos opciones:

  1. Pagar de contado los $35,000
  2. Pedir un préstamo y pagar los #35,000 más intereses con el tiempo

Es una decisión difícil: una gran cantidad de dinero hoy (que posiblemente no tenga), o pagar una gran cantidad de dinero en intereses. Sin embargo, siempre hay una tercera opción: ¡preguntarse si de verdad necesito un carro de $35,000 en el primer lugar! Reflexionar y diferenciar lo que necesitamos (un medio de transporte) vs. lo que queremos (asientos de cuero, suficiente espacio para un equipo de fútbol, etc.) – tal como me sucedió en Ikea hace un tiempo. Muchas veces hacerse esta pregunta en frío es suficiente para evitar las conversaciones con nuestro yo del futuro.

El video al que hago mención solo toma 15 minutos, los invito a verlo y que intercambiemos ideas sobre el mismo. ¿Estás de acuerdo con el mensaje? ¿No lo estás? ¿De qué otra forma impactante podemos mostrar el impacto de la deuda en nuestra vida futura?

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