Archivo mensual: septiembre 2012

Los Canadienses sucumben a las compras impulsivas

Si vives en Norte América, haz un intento de estimar cuanto gastas al año en todas esas cosas con las que volviste a casa que no pensabas en comprar cuando saliste por la mañana; es decir, lo que se llaman “compras impulsivas”. ¿Cuánto crees que daría la suma? $500, quizás $1000? Piénsalo de nuevo.

En realidad, la cantidad promedio que los canadienses gastan impulsivamente al año es un astronómico $3,720! Esto es el resultado de un estudio del Banco de Montreal, que también afirma que muchos canadienses compran impulsivamente para mejorar su ánimo, pero la mitad se arrepienten de sus actos.

Algunos detalles que vale la pena destacar son:

  • 55% de la gente hace las compras impulsivas porque el producto está en promoción
  • 42% compra cosas que no necesita
  • 43% puede gastar más en un mes de lo que gana, y casi un tercio se ha endeudado para pagar los impulsos
  • Los bienes impulsivos preferidos son ropa, restaurantes, entretenimiento y calzados
  • Estos comportamientos son más prevalentes en gente jóven

El detalle que más me sorpredió es el siguiente: los hombres gastan más de el doble que las mujeres, y las mujeres pagan menos por un mismo bien. Los productos preferidos de los hombres son electrónicos.

Si bien el estudio fue ejecutado en Canadá, tengo la impresión que los resultados no serían muy diferentes en Estados Unidos, dado que en ambos países prevalecen culturas basadas en el consumo.

¿Qué podemos hacer para evitar la comprar impulsivas, en particular cuando las hacemos con tarjetas de crédito?

Seguramente existen varias formas de prevenirlas, pero ninguna será efectiva si no combatimos el comportamiento básico: dejar que nuestras emociones, y no la razón, se sienten en el asiento del conductor. Si bien hay bienes y servicios que apelan a nuestras emociones (piensa en aquel restaurante romántico o exótico que visitas cada vez que puedes), el problema ocurre cuando el sentimiento alarga la mano hasta el bolsillo.

Así, a pesar de lo que dice el dicho, “sin pensarlo dos veces”, la forma más fácil de evitar caer en compras impulsivas es pensarlo dos, tres o más veces. David Chilton comentó en The Wealthy Barber Returns (El Barbero Rico Vuelve) sobre un recurso extremo usado por una persona para reducir los impulsos: congelar la tarjeta de crédito! Cuando esta persona quiere comprar algo con toda su energía, pone a descongelar la tarjeta, y si aún desea gastar para el momento en que se descongeló, ya por lo menos ha tenido varias horas para pensarlo. Seguramente hay maneras más ortodoxas de evitar los impulsos, pero seguro agarraste la moraleja.

¿Te sientes víctima de tus emociones al comprar cosas por impulso? ¿Qué trucos usas para reducir los mismos?

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Algunos dicen que es buena época para comprar casa – ¿Será verdad?

No es secreto para nadie que los bienes raíces (Real Estate) juegan un papel fundamental a muchos niveles: desde la macroeconomía, dado que fue uno de los factores principales que llevó a la crisis por la que aún estamos pasando, pasando por las políticas estatales/provinciales y municipales, hasta el otro extremo en las finanzas personales, dado que tener refugio es una de las necesidades básicas de los seres humanos.

A medida que empezamos a salir (a medias) de lo más profundo de la crisis, algunos empiezan a preguntarse si será el momento de aventurarse a hacer inversiones y compras que hasta hace poco hubieran sido temerarias, incluyendo comprar una casa. La forma de abordar esta pregunta depende un poco de que lado de la frontera estés en Norte América, así que mejor lo vemos por país.

Estados Unidos

Sin duda alguna, el mercado de bienes raíces de Estados Unidos fue uno de los que más sufrió durante el pico de la crisis (quizás fue el mercado más golpeado). Sin embargo, personajes como Warren Buffett, el inversionista más exitoso de los últimos tiempos, saben que en la peores crisis es donde se presentan las mejores oportunidades. ¿Por qué? Porque los precios de muchos bienes y servicios están deprimidos con respecto a su valor intrínseco o justo, y hay muchas posibilidades de obtener ganancias una vez la economía se recupere en el futuro.

Un artículo publicado en el Wall Street Journal este año señala que la capacidad de compra de bienes raíces está en su mejor momento de los últimos 30 años, gracias a una combinación de 34% de caída en los precios desde el pico en 2006 y una tasa promedio históricamente baja de 4% para hipotecas a 30 años con tasa fija. El artículo, de hecho, refuerza lo que mencionamos anteriormente sobre las oportunidades en la crisis: solo 1 de cada 30 estadounidenses quedó desempleado como consecuencia directa de la crisis, lo cual representa una oportunidad para la mayor parte del resto. Más recientemente la Fed señaló que no subirán las tasas de interés hasta al menos 2015, lo cual también alentará a muchos a tomar una hipoteca para comprar una casa.

Ahora bien, una cosa es poder y otra es querer. Este artículo de Moneyland señala que aquellos quienes están comprando su primera vivienda (first time buyers) en su mayoría son jóvenes que se están enfrentando a deudas estudiantiles históricamente altas y desempleo superior al promedio. Sin embargo, una encuesta de 2010 revela que dos tercios de aquellos entre 18 y 32 años esperan tener casa propia para el año 2015, e incluso para el otro tercio de jóvenes, 70% de ellos esperan comprar un inmueble en algún momento en el futuro. El artículo también señala que, si se tiene el dinero o un buen puntaje de crédito, es muy buen momento para comprar, pero que la ventana podría cerrarse pronto.

En contraposición, hay quienes advierten que la recuperación de los precios en el sector aún no está en su mejor momento. A pesar que los inventarios han bajado (esto es una medida importante para entender oferta y demanda, y en consecuencia los precios) y esto ha llevado a la subida en los precios en algunos mercados clave, esto no es una tendencia general en el país. De hecho, en Florida los precios aún no han dejado de bajar. Sin embargo, algunos de los mercados donde el desempleo ha bajado y la demanda ha aumentado son:

  • Austin, Texas
  • Houston-Sugarland-Baytown, Texas
  • Boulder, Colorado
  • Fort Collins-Loveland, Colorado
  • Washington, D.C./Arlington-Alexandria, Virginia
  • Lubbock, Texas
  • Clarksville, Tennesee

En conclusión, parece ser un buen momento para comprar una cosa como vivienda principal o como inversión de largo plazo en los Estados Unidos ya que lo peor de la crisis ha quedado atrás, pero pueden haber muchas variaciones locales que afectarán los precios en el corto plazo, por lo cual no se debe comprar con la esperanza de vender al poco tiempo.

Canadá

A diferencia de Estados Unidos, el mercado de bienes raíces no cayó tan fuertemente en Canadá (algunos dicen que no cayó en absoluto a nivel nacional, sino solamente en algunos mercados). En parte, esto se debió a que el gobierno canadiense tienen mayores regulaciones sobre el sistema bancario que le impede a éste último tomar excesivos riesgos.

De hecho, el principal tema de discusión actualmente sobre el sector es acerca de si hay una burbuja inmobiliaria o no, dado que los precios de las casas ha seguido subiendo a un ritmo muy superior al de la economía desde hace varios años. Tanto es así que el gobierno ha tenido que intervenir recientemente para regular aún más el acceso a las hipotecas.

Este artículo de Moneyville señala que hay varias razones por las cuales este es un buen momento para comprar. Entre otras, señala que las tasas hipotecarias están en niveles históricamente bajos y que el flujo de inmigrantes ayuda a mantener un nivel estable de precios. Sin embargo, aunque el autor apunta al efecto positivo de otros factores, en realidad ellos, en mi opinión, son razones por las que se debe ser cuidadoso: entre ellos, la deuda con relación al ingreso sigue en un nivel sumamente alto (156% del ingreso, por cada $100 de ingreso cada hogar debe $156) y la relación de precio/ingreso anual promedio para el país se coloca en 4.6, que está muy cerca del nivel que tuvo Estados Unidos cuando explotó la burbuja inmobiliaria.

De hecho algunos autores han sugerido que ahora es más bien una buena época para rentar. Las razones: debido a las nuevas regulaciones que mencionamos anteriormente, muchos expertos están de acuerdo que los precios bajarán entre 10 y 25% en los próximos años, a la vez que las tasas se mantendrán estables y bajas.

Asimismo, varios expertos han sugerido ahora es muy conveniente para los Canadienses comprar casa… ¡en Estados Unidos! Esto es llevado por la situación favorable que mencionamos anteriormente, pero también a una tasa de cambio favorable hacia el dólar canadiense y que los mercados en zonas soleadas y cálidas aún tienen precios muy bajos. Este consejo, sin embargo, es útil sólo para un segmento de la población, como los Baby Boomers que se están retirando.

En conclusión, los canadienses deben ser un poco más cuidadoso que sus vecinos al decidir si comprar una casa por estos días. Si bien no se espera que el mercado colapse de forma espectacular ya se ven señales de enfriamiento en varias ciudades, e incluso en aquellas donde los precios siguen subiendo, como Toronto, se debe tener expectativas razonables de crecimiento y no comprar de manera especulativa esperando que los precios crezcan abrumadoramente en el corto plazo.

¿Tiene planes de comprar casa en los próximos meses? ¿Cómo ves el panorama? Incluso si no tienes pensado comprar ahora, ¿Qué piensas de la situación en el mercado de bienes raíces?

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¿Alguna vez pensaste que ser inmigrante podía traer ventajas financieras?

Imagen tomada de: Neatoshop.com

Ser inmigrante no es fácil. No es un gran descubrimiento: de hecho, ni siquiera es un descubrimiento; cualquiera que haya decidido echar raíces en un lugar diferente geográfica y culturalmente de su lugar de origen puede dar testimonio. Hay una gran cantidad de razones: el choque cultural y mayores índices de desempleo en las comunidades inmigrantes entre muchas, muchas otras. Es muy fácil ver el vaso medio vacío.

Sin embargo, a veces nos olvidamos de que el vaso también podemos verlo como medio lleno. Es decir, las ventajas que nos da ser inmigrantes. Como siempre, he tratado de ver el tema con la lupa de las finanzas personales, y estas son algunas ideas que se me ocurren:

  • Hemos hecho muchos sacrificios para estar donde estamos: desde cruzar un desierto para enviar dinero a nuestra familia en nuestros países de origen hasta procesos migratorios que tardan años enteros, pasando por miedo, incertidumbre y ansiedad, entre otras cosas. Hemos hecho muchos sacrificios, lo cual nos hace valorar cosas que otros dan por sentado.
  • Nos enfocamos en trabajar (o estudiar): los países desarrollados ofrecen tantas oportunidades que muchos son incapaces de enfocarse en una meta. Quizás el hecho de venir de lugares donde las opciones son más limitadas nos ha ayudado a mantener el curso cuando nos proponemos algo. Adicionalmente, de donde venimos son pocos los que se pueden dar el lujo de retirarse o jubilarse: la mayoría trabaja hasta que debe dejar de hacerlo.
  • No tenemos miedo al trabajo: muchos de nosotros, incluyendo quien les escribe, prefiere tener un trabajo por debajo de nuestras expectativas a cambio de vivir con la tranquilidad y las posibilidades que son casi imposibles de conseguir en nuestros países de origen. Eso no significa que seamos conformistas, sino que no le tenemos miedo al trabajo.
  • Para nosotros, “the grass is truly greener”. En Norteamérica usan la expresión “the grass is not always greener on the other side of the fence” (el césped no siempre está más verde del otro lado de la cerca) para prevenirnos de pensar que lo que veamos desde afuera en realidad sea tan bueno como parece. Sin embargo, para muchos de nosotros las oportunidades que los países desarrollados ofrecen, a pesar de todos los retos de la actualidad, hacen que de verdad el césped se vea más verde.
  • Somos frugales – es más facil ahorrar que ganar: en una entrada anterior hablamos de por qué a veces es preferible ser frugales y ahorrar que ganar más. Como muchos de quienes inmigramos crecimos sin vehículos con cruise-control y reparamos nuestra ropa cuando se daña (en vez de tirarla y comprar algo nuevo), en general se nos hace más fácil vivir sin gastar en cosas que de verdad no hacen falta.
  • No siempre necesitamos un “upgrade”: similar al punto anterior, como nos acostumbramos a vivir con versiones más limitadas de muchas cosas (vehículos, ropa, electrónicos, etc.), y por eso muchos de nosotros podemos vivir con las versiones más funcionales de estos bienes y nos permite invertir la diferencia en usos más efectivos.
  • Nunca tomamos un No como respuesta: a veces por desconocimiento tomamos un No, pero una vez estamos al tanto de los detalles, muchas veces somos más insistentes que otras personas, porque crecimos en ambientes donde, si tu no defiendes lo tuyo, nadie lo hará por ti. También solemos negociar más.
  • Dependemos menos del crédito: aunque esto varía mucho, el hecho que sea en general más dificil acceder al crédito en nuestros países de origen hace que lo valoremos más en países desarrollados. Por ejemplo, para acceder a una hipoteca en otros países se debe tener un mayor porcentaje de inicial y los intereses generalmente son más altos. Sin embargo, también es cierto que los interses más bajos pueden hacernos más susceptibles a caer en deudas de tarjetas de crédito.
  • Estamos juntos como comunidad: aunque algunas comunidades de hispanohablantes son más unidas que otras, muchas veces simpatizamos cuando paisanos están pasando por situaciones difíciles o muy buenas. Por ejemplo, a pesar que en pocos países de Latinoamérica siguen el beisbol, a muchos les agrada que haya una gran cantidad de latinos jugando en las Grandes Ligas, así no sean de nuestros propios países de origen. Asimismo, muchas veces tendemos a preferir servicios que son ofrecidos por paisanos latinos en nuestro idioma.

Es posible que no estés de acuerdo con todos los puntos mencionados, pero seguro estás de acuerdo que hay al menos un par de razones para ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío. ¿Qué otras ventajas crees tenemos por el hecho de ser inmigrantes?

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Un truco insuperable para multiplicar tu dinero – Entendiendo tu tasa marginal (Marginal Tax Rate)

Quizás habrás pasado por este escenario: estás en el medio de una situación económica dura y estás buscando por maneras de aumentar tu ingreso: piensas en dejar tu trabajo en busca de otro, pedir un aumento o tomar un segundo o tercer trabajo. Ya incluso tienes en mente una cierta cantidad adicional que te gustaría ganar, digamos $10,000 al año. Con esos $10,000 cubrirías $5,000 de saldo e intereses de la tarjeta de crédito, $4,000 para un viaje que tan falta hace a ver a la familia en Latinoamérica y $1,000 para otros gastos. Afortunadamente, se concretó la oportunidad y tendrás los $10,000 de ingreso adicional… o, al menos, eso es lo que tu piensas.

Resulta que de esos $10,000 una buena parte ya está marcada con el sello del IRS en Estados Unidos o del CRA en Canadá, y todo se debe a la tasa marginal de impuestos, o Marginal Tax Rate.

El Marginal Tax Rate es el impuesto que pagas sobre tu último dólar de ingreso. Es una tasa que casi siempre es más alta que la tasa promedio que pagas, también llamada Effective Tax Rate, que se obtiene al dividir lo que pagas en impuestos entre tu ingreso total. Por ejemplo, cuando se habla que Mitt Romney solo ha pagado 13% de impuestos en los últimos años, esto se refiere al Effective Tax Rate.

En Norte América los impuestos sobre la renta son de tipo progresivo: es decir, cuanto más ganas, más pagas, no solamente en cantidad sino como porcentaje del ingreso. Por ejemplo, pensemos en Pedro, un residente soltero de Estados Unidos que gane $20,000 de ingreso/renta gravable en 2012 (Taxable Income, después de deducciones) paga en impuestos federales unos $2,565, que son resultado de:

  • 10% en los primeros $8,700 =  $870
  • 15% por cada dólar entre $8,700 y $20,000 = $1,695
  • Total @ $20,000 de Taxable Income = $2,565
  • Effective Tax Rate = $2,565/$20,000 x 100 = 12,8%
  • Marginal Tax Rate = 15% (lo que Pedro pagó sobre su último dólar de ingreso)

Ahora tomemos a Camila, con la misma situación personal de Pedro, pero ella gana $100,000:

  • 10% en los primeros $8,700 = $870
  • 15% por cada dólar entre $8,700 y $35,350 = $3,997.50
  • 25% por cada dólar entre $35,350 y $85,650 = $12,575
  • 28% por cada dólar entre $85,650 y $100,000 = $4018
  • Total @ $100,000 de Taxable Income = $21,460.50
  • Effective Tax Rate = $21,460.50/$100,000 x 100 = 21,5%
  • Marginal Tax Rate = 28% (lo que Camila pagó sobre su último dólar de ingreso)

No solamente Camila paga más en términos absolutos ($) y relativos (%) que Pedro, sino que su tasa marginal (lo que paga en su último dólar de ingreso) es muy superior: 28% frente al 15% de Pedro.

Estos ejemplos son sobresimplificados, porque no consideran los impuestos estatales y una variedad de factores que afectan el Taxable Income (situación familiar, salud, beneficios del gobierno, etc.) En la vida real, las tasas marginales son generalmente más altas que estos ejemplos, porque aún faltan por considerar los impuestos estatales.  Sin embargo, los números del ejemplo son muy útiles para visualizar la diferencia.

¿Y cómo me ayuda la tasa marginal a multiplicar mi dinero?

¿Recuerdas el ejemplo mencionado al comienzo donde hablamos de tener $10,000 adicionales al año? Como ya te habrás dado cuenta, el gobierno se queda con parte de ese dinero, pero ¿cuánto? En el caso de Pedro, su Marginal Rate federal es 15%, y por lo tanto le quedan $8,500 ($10,000 – ($10,000 x 15%)), mientras que Camila recibirá efectivamente sólo $7,200 porque su tasa marginal federal es 28% ($10,000 – ($10,000 x 28%)).

De nuevo, recuerda que este ejemplo es simplificado y no incluye otros impuestos sobre la renta/ingreso, lo cual debe incrementar la tasa marginal. Por ejemplo, en la provincia canadiense de Nova Scotia, una persona que gane $150,000 tiene un Marginal Tax Rate de 50%! Esto significa que el gobierno se queda con $1 por cada $2 de ingreso adicional que percibas. Sin llegar a ese extremo, si tu tasa marginal es 33%, debes generar $1.50 por cada $1 adicional que necesites ($1.50 = $1/(1-33%)). En Europa, donde los impuestos generalmente son más altos que en Norte América, es mucho más frecuente ver tasas marginales de 50%.

En estos ejemplos, hasta ahora siempre habíamos considerado que la única posibilidad de tener más dinero era a través de un aumento del ingreso. Sin embargo, hay una posibilidad que es 100% libre de impuestos: ¡AHORRAR PARTE DE TU INGRESO ACTUAL! Piensa que cada dólar que dejas de gastar es un dólar que puedes dedicarlo a propósitos útiles y multiplicarlo sin que el gobierno pueda quitarte nada. Para hacer la comparación más fácil: si tu Marginal Rate es 33%, ¡Es lo mismo que dejes de gastar $1 de tu ingreso actual o que recibas $1.50 adicional!

En conclusión, cuando creas que necesitas más dinero para sustentar tu estilo de vida, piensa que:

  • Tu ingreso adicional será castigado con un impuesto mayor que el promedio de lo que vienes pagando
  • Cuanta más alta es tu tasa marginal, se hace más fácil ahorrar que generar ingreso adicional para tener $1

Para tomar el dicho latinoamericano,¡Yo prefiero un dólar ahorrado que $1.50 volando! Y tu, ¿Qué prefieres?

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El nuevo “paquete” de la Fed y como nos afecta

Muchos expertos lo veían venir y finalmente sucedió. Después de semanas de especulaciones, la Fed (Federal Reserve o Reserva Federal, el banco central de los Estados Unidos) anunció el lanzamiento de un nuevo plan de estímulo a la economía, con el objetivo de disminuir el desempleo, que en la última medida se ubicó en 8.1%, por encima de las estimaciones del mercado.

Esta sería la tercera ronda de estímulos (llamada QE3, o Quantitative Easing/Flexibilización Cuantitativa) y la primera en la cual no se ha colocado un techo a la magnitud del estímulo en términos de duración, aunque sí se dijo que la Fed estaría comprando activos relacionados a hipotecas por $40 billones cada mes. La política también involucra el mantenimiento de la bajísima tasa de interés actual al menos hasta el 2015.

OK, esto mismo lo puedo leer yo en las noticias, pero ¿Qué significa en términos sencillos?

Sin ser un experto en economía, lo que entiendo de este plan en términos básicos es lo siguiente:

  • Primero, la Fed imprimirá más dinero. Esto es una potestad que el banco central de cualquier país tiene.
  • Segundo, la Fed usará ese dinero para comprar productos relacionados a hipotecas (esta imagen ayuda a entender que son estos productos) por el monto que mencionamos de $40 billones/mes y por un tiempo indefinido. Los bancos y otras instituciones financieras entregan estos productos o activos y reciben el dinero de la Fed.
  • Tercero, la expectativa es que estas instituciones utilicen el dinero para invertirlo en la economía. Esto significa usar el capital para préstamos y otras inversiones que terminen llevando el dinero al sector privado.
  • Cuarto, el sector privado utilizaría el dinero para invertir en sus negocios, lo cual en muchos casos involucra la creación de nuevos puestos de trabajo y, por lo tanto, la disminución del desempleo.

Uhmmm, ¿Y cómo me afecta esto?

Esta pregunta es algo difícil de responder, ya que depende de donde vives y tu estatus laboral y financiero.

Si vives en Estados Unidos, esto es parte de lo que podrías esperar ver:

Si vives fuera de Estados Unidos, el impacto quizás será menor, pero aún podrías ver:

  • Fortalecimiento de tu moneda frente al dólar estadounidense: al imprimir más dinero y subir la inflación, algunos inversionistas perciben que la móneda perderá su valor (lo que se puede comprar con USD 1 mañana será menos que hoy), y prefieren cambiar su moneda estadounidense por otras monedas. En el día del anuncio de la Fed ya se empezó a ver este fenómeno.
  • Si tu país depende de exportaciones a Estados Unidos, su economía podría sufrir un poco, porque al volverse tu moneda más costosa frente al USD, el mismo producto le costará más a los residentes y empresas de EEUU, y posiblemente no puedan comprar las cantidades que solían previamente.
  • Turismo, inmigración e inversiones más baratas: si recibes tu ingreso en otras monedas y piensas ir de vacaciones, a vivir o simplemente a invertir tu dinero en Estados Unidos, es posible que tu dinero rinda más, aún a pesar de la inflación. La excepción es países con control de cambio o tasas de cambio fijadas al dólar estadounidense.

Y tu, ¿Cómo ves el nuevo “paquete” de la Fed? ¿Qué otra cosa vale la pena destacar? ¿De que otra forma nos puede afectar?

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