Exchange Traded Funds – Parte I – ¿Qué son?

En una entrada anterior discutimos sobre los fondos mutuales, como funcionan y algunas de sus ventajas y sus desventajas. Esta entrada está dedicada a un tipo especial de fondo mutual cuya popularidad ha crecido importantemente en los últimos años: los Exchange Traded Funds, o ETFs (vagamente traducido como: fondos transados en la bolsa).

¿Qué es un Exchange Traded Fund?

Un ETF es un fondo mutual que se caracteriza por tres cosas:

  • Se negocian en una bolsa de valores, en tiempo real
  • Siguen un índice de mercado
  • Generan gastos administrativos inferiores a un fondo mutual convencional
Los primeros ETFs aparecieron en Estados Unidos en los 90s. Al comienzo no eran muy populares, pero en la decada pasada y lo que va de los 2010s han proliferado muchos, en gran parte gracias a las características mencionadas arriba y que se explican a continuación.

Los ETFs son negociados en la bolsa

Si leyeron la entrada de Mi Bolsillo en el Norte sobre fondos mutuales, recordarán que estos no se negocian directamente en la bolsa, sólo los activos contenidos dentro de dichos fondos se negocian de esta forma, y una vez al día, al terminar la jornada bursátil, se ajusta el NAV (Net Asset Value, valor neto de activos) del fondo y por consiguiente el valor de cada unidad o acción del fondo.

A diferencia de los fondos mutuales convencionales, los ETFs se negocian directamente en la bolsa, y su valor cambia constantemente al ritmo del mercado. Esto también implica que no es necesario lidiar con una compañía de fondos mutuales específica para comprar los ETFs, sino que estos se pueden adquirir directamente si se tiene una cuenta de inversión en un discount brokerage.

Los ETFs siguen un índice de mercado

Otra característica de los fondos mutuales convencionales es que son manejados por un gerente del fondo (fund manager) cuyo objetivo es generar el máximo retorno posible para los accionista del fondo valiéndose de las herramientas que estén a su alcance, siempre que se rijan por los términos contenidos en el prospecto.

Por el contrario, la vasta mayoría de los ETFs están diseñados para seguir o replicar el comportamiento de un determinado índice del mercado, como el Dow Jones o el Standard & Poors 500 (S&P 500). Esto se logra comprando los activos que dicho índice sigue, bien sea todos o una muestra. El índice que sigue cada ETF es su referente (Benchmark).

Los ETFs generan menos gastos

En un fondo mutual convencional, todo el esfuerzo, tiempo y talento que requiere generar retornos superiores al mercado tiene un costo que se ve reflejado en lo que se llama radio de gastos (Expense Ratio (ER) en Estados Unidos, Management Expense Ratio (MER) en Canadá). Estos gastos se sustraen del retorno del fondo y generalmente son superiores al 1% o 1.5%. Cuando se espera tener retornos anuales de 5%, un ER/MER tan grande hace mella en las ganancias de quien invierte.

Por otro lado, los ETFs generan muy pocos gastos de este tipo, dado que solo están diseñados para replicar un índice, los cuales cambian su metodología o definición con poca frecuencia. Así, lo único que tiene que hacer el manager de un ETF es comprar los activos que refleja el índice (por supuesto que hay consideraciones adicionales, pero es mucho más sencillo que en un fondo mutual convencional).

Otra razón por la que los ETFs son más eficientes es que, al no buscar un retorno superior al benchmark, los ETFs generan pocos impuestos sobre Capital Gains. En un fondo convencional, el manager compra y vende activos con mucha frecuencia, y el inversionista es quien debe pagar los impuestos generados por dichas transacciones.

En la segunda parte de esta serie discutiremos algunas otras características de los ETFs, así como también el rol que pueden jugar en el portafolio de inversión de nuestros RRSPs, TFSAs, RESPs u otros.

¿Qué tal te parecen los ETFs? ¿Te parecen fáciles o difíciles de entender?

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