La importancia de tener un fondo de emergencia

Los Latinoamericanos estamos acostumbrados a la inestabilidad característica de nuestros países, donde las crisis son estructurales (vienen dadas por la forma y la cultura en que operan las instituciones) más que coyunturales (vienen dadas por eventos específicos). Este modo de vida y el menor acceso al crédito limitan la posibilidad, en muchos casos, de excedernos financieramente.

Sin embargo, al venir a Norteamérica, donde las crisis históricamente han sido coyunturales y el acceso al crédito es impresionante, podemos fácilmente caer en la tentación de la cultura de consumo, haciéndonos la idea de que, al ser las oportunidades de progreso más amplias que en nuestros países, siempre hallaremos la forma de saldar nuestras deudas. Como nos hemos dado cuenta en la crisis actual, eso puede ser más fácil decir que hacer, por lo cual siempre debemos contar con un fondo de emergencia.

¿Por qué tener un fondo de emergencia? Solo basta hacernos las siguiente pregunta: ¿Qué pasaría mañana si:

  • … me quedo sin trabajo?
  • … tengo que hacer una inversión mayor no planificada (un carro, reparaciones en casa)?
  • … alguien cercano, familiar o amigo, tiene un problema de salud importante?

En futuras entradas hablaremos de los tipos de seguro para cubrir diferentes necesidades (vida, discapacidad, etc.) Sin embargo, los seguros a veces no cubren eventos como los mencionados arriba, o los seguros pueden ser muy costosos en relación al beneficio que ofrecen.

¿Qué pasaría si no tuviera un fondo de emergencia? Muchos han pasado por eso. En general, se termina accediendo a crédito de consumo, como tarjetas de crédito, las cuales cargan intereses exorbitantes; lo peor es que las cantidades que se necesitan en emergencias son grandes y difíciles de pagar en el corto plazo. Otras veces hay que vender o empeñar algun bien valioso, pero por la premura se termina recibiendo menos que el valor justo.

¿Cuánto debe haber en el fondo de emergencia? Ni los expertos no se han puesto de acuerdo, pero la opinión general ronda entre 3 y 6 meses de gastos. Es decir, si la suma de los gastos mensuales es $3,000, entonces el fondo podría tener entre $9,000 y $18,000. Esta cantidad podría incluso durar más, porque se supone que en una situación de emergencia deberíamos cortar los gastos no necesarios (lo cual puede ser relativamente sencillo).

¿Dónde guardar el fondo de emergencia? Nuestros abuelos lo guardaban debajo del colchón, pero actualmente hay alternativas mas convenientes, con un factor común: liquidez inmediata. Lo más recomendable es:

  • Cuentas de ahorro regulares
  • Cuentas de ahorro de alto interés (High Interest Savings Accounts)
  • Cuentas/Fondos Money Market (el banco devuelve una tasa variable pero bastante estable)

Se debe evitar invertir el fondo en acciones u otros activos que sean volátiles (que cambien de precio muy rápido) o que bloqueen el dinero por un tiempo (como certificados de depósito, CDs en EEUU, GICs en Canadá).

¿Qué otras cosas puedo hacer para maximizar el rendimiento del dinero en el fondo de emergencia? Dos opciones son:

  • Evitar incurrir en comisiones y cargos con la instutición financiera donde mantenemos el fondo.
  • Utilizar un vehículo protegido de impuestos. En Canadá, los Tax Free Savings Accounts (cuentas de ahorro libres de impuesto, o TFSA) son un vehículo ideal, pues el rendimiento es libre de impuesto y los fondos son accesibles en cualquier momento, con algunas restricciones. En una futura entrada comentaremos sobre los TFSA en profundidad.

Y tú, ¿Tienes un fondo de emergencia? ¿Dónde lo tienes? ¿Has tenido que usarlo?

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